lunes, 15 de julio de 2013

El camino de Santiago

Han pasado 20 siglos desde que el primer peregrino recorrió el llamado “Camino de Santiago”; una vez más, la leyenda popular y sus imposibles piruetas místicas dieron veracidad a que los restos hallados en el año 812 d.C en el noreste de la península ibérica correspondían al apóstol Santiago el Mayor. Desde entonces y hasta hoy, miles de peregrinos han purgado su penitencia personal caminando hasta el Campus Stelae (después “Compostela”) para rendir homenaje al apóstol, o bien a ellos mismos.

Los devenires políticos y sociales que padeció Europa en los siglos posteriores hicieron que la peregrinación a Santiago fuera perdiendo fuelle hasta caer en el ostracismo a partir del siglo XV.

Aunque nunca dejó de estudiarse el valor y la historia de los caminos que iban a Santiago de Compostela, el empuje definitivo llegó en 1.993, cuando la Xunta de Galicia, viendo su potencial como recurso turístico, apostó por su regeneración. Desde entonces la "fiebre jacobea" no ha dejado de crecer, y se han creado una red convergente de caminos llegados desde diversos puntos de España, Portugal, Francia, e incluso Alemania y Austria. El Camino es “Patrimonio de la Humanidad” de la UNESCO, e  “Itinerario Cultural de interés europeo”, por parte del Consejo de Europa.

El “Camino Francés”, es sin duda el más transitado, llamado así porque es el camino en el que convergen todas las rutas procedentes de Francia. Evidentemente, seguir este camino en moto no proporciona el lustre moral y espiritual que supone hacerlo a pie o en bicicleta, pero no deja de ser una fenomenal “excusa” para seguir una ruta plagada de historia.

Santo Domingo de la Calzada-Burgos




Santo Domingo de la Calzada es una pequeña villa levantada alrededor de un hospital y un albergue para peregrinos fundado por el santificado Domingo García en el año 1.019.



La parte antigua de la ciudad se articula alrededor de su calle Mayor, donde está la catedral y su campanario segregado, la llamada "torre Exenta". Diversos mochileros deambulan arriba y abajo, muchos de ellos extranjeros.


Dentro de la catedral hay singularidades como por ejemplo una estatua de Jesucristo montado en un burro y haciendo el que posiblemente sea primer saludo en "V" de la historia; también hay una pintura en la que nuevamente Jesucristo aparece consolando a un grupo de mujeres.

Pero tal vez la originalidad más grande es gallinero situado en alto, enmarcado por un retablo de madera noble, y que efectivamente contiene un gallo y una gallina.




Se documenta que el gallinero ya estaba allí desde el año 1.350, y la leyenda cuenta que un matrimonio alemán y su joven hijo se dirigían peregrinando a Santiago. En una posada de Santo Domingo, la hija del posadero se enamoró del hijo alemán, amor que no fue correspondido; ella, en venganza, esconde una copa de plata entre sus pertenencias y denuncia su robo. Aprehendido, el joven es condenado a morir en la horca. Al día siguiente de la ejecución, el hijo aparece vivito y colenado ante sus padres, diciéndoles: “El bienaventurado Santo Domingo de la Calzada me ha conservado la vida contra el riguroso cordel… dad cuenta de este prodigio”. Los padres fueron a contárselo al corregidor de la ciudad, que en aquel momento se disponía a dar cuenta de un pollo y una gallina asados… Éste, escéptico, les dijo que “su hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina”, momento en que las aves del plato recuperaron también la vida.

Y así lo cuenta el dicho: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de ser asada”.



El sepulcro del santo está en el sótano de la catedral, pero el obelisco que lo corona se prolonga en altura hasta la planta principal.




Dejamos atrás Santo Domingo de la Calzada, y por un rato le damos deliberadamente esquinazo al Camino: la carretera nacional se vuelve por momentos demasiado monótona, así que nos hemos descolgado hasta la sierra de la Demanda, para hacer unas curvas con poco tráfico y muchas panorámicas.





En Villasur de Herreros, quieren que quede claro que el cementerio municipal es católico… Los laicos, al río.


El siguiente pie a tierra es en el monasterio de San Juan de Ortega, una de las referencias de los caminantes, y que habitualmente marca uno de los finales de etapa. Decenas de peregrinos pululan haciendo la colada, o bien montando improvisados corrillos en los que se amplían amistades.


San Juan de Ortega presenta una peculiaridad astronómica y arquitectónica: a las cinco de la tarde de cada equinoccio (21 de marzo y 22 de septiembre), un rayo de sol que se cuela por los ventanales, iluminando la virgen del capitel de la Anunciación. Ni antes, ni después.

Las bóvedas de los techos están "decoradas" con una especie de dragones de fuego, y es que este viaje ofrece, entre otras muchas cosas, acceder a templos sagrados que rompen la ortodoxia establecida...

Llegamos a Burgos, donde finalizó nuestra etapa de aquel día, y donde se nos incorporó nuestro amigo Javi, con el que compartimos el resto del viaje. 

La catedral burgalesa es referencia ineludible para el recién llegado, pero una vez más, yo fijé mi atención en otro tipo de cosas, como por ejemplo, la vieja estación ferroviaria, abandonada como un barco en alta mar después de la construcción de una nueva circunvalación ferroviaria (que eliminó hasta 15 pasos a nivel que troceaban la ciudad), y la nueva estación.



Nos cayó la noche remoloneando por el casco antiguo, y de un calor casi molesto pasamos sin transición a un fresco de chaqueta obligada.



Burgos-Riaño

Nos levantamos legañosos, pero no resacosos (¿Alguien pidió alguna otra vez una menta poleo en aquel ruidoso bar musical?), y tras desayunar volvimos a ponernos con el ritual de embalarlo todo, y ponernos en dirección al siguiente destino; esto, que parece tan engorroso, es sin embargo una de las cosas que más engancha de ésta elegida vida en ruta, repetir pocas veces el mismo techo, la misma cama...

Volvimos a ser “infieles” a un Camino demasiado plano para unos motoristas ávidos de curvas y paisajes, así que decidimos que llegaríamos a León trazando sobre el mapa una "parábola" por el norte que nos llevaría hasta los límites de Cantabria. Abandonamos Burgos por la N-623, infrautilizada desde la construcción de la autovía, y poco después quedamos engullidos por los cañones del Ebro…


La primera parada de la nueva jornada fue Orbaneja del Castillo, partido en dos por un arroyo que rompe en cascada justo antes de continuar con su caudal montaña abajo.



Orbaneja vive masivamente del turismo, por eso la parte buena de visitarlo un día laborable de un mes tonto fue que no había transeúntes... y quien ha estado aquí en pleno agosto sabe que eso es mucho decir. La mala noticia fue que ni uno de los numerosos restaurantes del pueblo estaba abierto a las 10 de la mañana, con las ganas de lavabo y café que teníamos todos… Isabel se coló por la puerta entreabierta de un restaurante, y con ese desparpajo que caracteriza a los menos tímidos gritó: “¡eeh! ¡¡Buenos días!! ¿Está cerrado?”. Una mujer apareció por el pasillo, sorprendida por la irrupción, y tras unos amables halagos de los visitantes inesperados, finalmente decidió servirnos cafés, “y nada más”.




Más adelante, tomamos una ratonera carretera comarcal que nos introdujo en la provincia de Palencia; en Aguilar de Campoo tiramos de frenos para hacer una visita nostálgica para cualquiera que hace tres o cuatro décadas desayunaban "leche con galletas María"… En aquellos tiempos, el 90% de las galletas del país salían de Aguilar de Campoo. 

Cosas de la globalización, el señor Fontaneda vendió su fábrica a un megagrupo alimentario americano que se llevó el nombre y la producción a otra parte. Todavía quedan un par de empresas galleteras en Aguilar, pero quién la ha visto y quién la ve…

Aparte de la tristeza por las galletas perdidas., Aguilar de Campoo tiene un agradable conjunto arquitectónico que bien merece invertir una hora para visitarlo. Inevitablemente acabaremos en la plaza mayor, masivamente porticada con casas de preciosos ventanales. Algunos la tildan como “la plaza más bella de Palencia”.


En la Colegiata de San Miguel se puede contemplar un bello retablo, y también la inquietante figura de un cristo momificado dentro de una urna.

En el cementerio está enterrado uno de los hijos ilustres de la villa, el ciclista Alberto Fernández “el galletas”, muerto junto a su esposa en un accidente de tráfico, mientras volvían de recoger el trofeo al mejor deportista español de 1.984.

En Aguilar todavía huele a galleta en todas partes. Nada es lo que era, excepto el olor.

En las afueras, la pared de hormigón del Embalse de Aguilar soporta 247 millones de metros cúbicos de agua. Es el mayor embalse de Palencia, inaugurado por Franco en 1.963. Es el primero de los varios que encontramos camino de Riaño, no en vano a este camino le llaman “la ruta de los Pantanos”.





Javier, profesional de los pantanos, observó con ojo crítico la ubicación del pueblo respecto a la presa, y su veredicto fue nítido: si algún día, Dios no lo quiera, la presa cede, más vale que todos los habitantes de Aguilar sepan nadar.




Cuatro pueblos desaparecieron bajo sus aguas. Uno de ellos, Quintanilla de la Berzosa, pudo salvar su iglesia al estar en un altiplano.



Sin alejarnos mucho del embalse, en Barrio de Santa María, decenas de nidos de cigüeñas blancas coronaban postes y campanarios. Sabedores de su singularidad, hay incluso un centro de interpretación dedicado a estas aves.

La “ruta de los pantanos” se retorcía como un papel arrugado, solitaria y parcheada, esto último no es necesariamente malo si ruedas tranquilo y tu moto tiene buenas suspensiones. El terreno se hacía abrupto por momentos, en el horizonte se perfilaban cada vez más cercanos los Picos de Europa. Tras dejar atrás los embalses de Cervera, Camporredono y Compuerto, el paisaje se volvió netamente de alta montaña.




Y finalmente Riaño, otro David contra Goliat: el antiguo pueblo descansa, desde 1.987, bajo las aguas del embalse, después de un traumático desalojo "por las malas".
 
fuente: altoesla.com
fuente: lacronicadeleon.es
 
fuente: Mauricio Peña
La construcción del embalse se inició en 1.965, pero la firme oposición de los habitantes del valle pospusieron su apertura durante muchos años. El 31 de diciembre de 1.987, sin pompa ni cortes de cinta, finalmente se cerraron sus compuertas y empezó a almacenar la barbaridad de 650 millones de metros cúbicos de agua, sumergiendo de paso a nueve pueblos.

Nuestra entrada en Riaño coincidió con el espectáculo de ver nubes rotas deslizándose por las laderas de las montañas que nos rodeaban, empujadas por un viento del norte que no dejaría de agitarnos hasta Santiago de Compostela.

Dos iglesias de dos pueblos sumergidos fueron en su momento traídas hasta aquí piedra a piedra, y reconstruídas: ninguna de ellas es la de Riaño, salvajemente dinamitada en lo que parecía un acto de castigo inflingido a un pueblo que luchó por su identidad hasta el último momento.



Junto a la carretera de León, una composición arquitectónica pretende homenajear a los pueblos desaparecidos con diversas campanas “rescatadas” de la anegación, y una placa de bronce con un "disculpen las molestias" escrito con encomiable lirismo: "homenaje y reconocimiento permanente al sacrificio generoso de sus hijos en beneficio de muchos”. 





El actor Imanol Arias nació aquí.


Riaño-Molinaseca

No hemos querido ponernos rumbo a León por el camino más corto, las montañas son demasiado atrayentes como para ignorarlas, así que aun haremos una última parábola por el Parque Natural de Redes antes de volver al Camino. El tramo es soberbio, combinando el tapizado verde con las descarnadas piedras blancas de las alturas. La carretera estaba a la altura de las circunstancias, muy secundaria y muy revirada.



Coronar los puertos de La Tarna y Las Señales fueron uno de tantos momentos “perfectos” del viaje: sólo éramos nosotros, las motos, el decorado cinemascope y un sol que no quemaba.


Embalse de la Porma:


Ya en cotas más llanas, seguimos durante unos kilómetros el ferrocarril de la Robla, tren de vía métrica originalmente construido para transportar el carbón de las cuencas leonesas hasta los puertos vascos.






En León hemos aparcado las motos junto a la zona peatonal que rodea la catedral. Ante su imponente presencia, y teniendo aún en la retina la majestuosidad de la catedral de Burgos, no puedo dejar de pensar en la influencia del clero en tiempos pasados, cuando inculcaban a una población ignorante y temerosa un delirio devoto que desembocaba en la construcción de estas monumentales megalomanías constructivas.





En Hospital de Órbigo hemos pasado calor "de verdad", hasta entonces habíamos tenido suerte con la temperatura, pero la llanura leonesa es una freidora cuando el Sol aprieta con ganas. Hemos parado junto al "puente del paso honroso", uno de los más conocidos del Camino. Al otro lado, nos pusimos a cubierto en un restaurante benditamente climatizado; ofrecía otro de esos “menús peregrinos” que menudean en el Camino, y que lo único que tienen de especial es el nombre. El Camino también es negocio.

Hemos continuado nuestra ruta por la aburrida carretera nacional. Caminantes y ciclistas arrastraban sus mochilas por un sendero paralelo a la carretera, intentando obviar las altas temperaturas. Nadie parecía querer rendirse.

Astorga es otra de las sorpresas del camino, con un patrimonio monumental sorprendentemente grande. Unión de la Vía de la Plata con el Camino de Santiago, es inevitable que siempre haya un importante trasiego de peregrinos.

La fachada del ayuntamiento, en la plaza de España, presenta una majestuosidad fuera de lo común.





Cerca de la catedral, el Palacio Episcopal muestra una arquitectura singular que delata a su creador: Antoni Gaudí.


 
Decidimos acabar aquella etapa en Molinaseca; apresurados por descargar bártulos y ducharnos, contratamos alojamiento en la “casa del Reloj”, curiosa hospedería en las afueras donde la empleada que había al cargo era un calco de Gracita Morales en plena crisis de incontinencia verbal. Aparte de nosotros, el único huésped era un peregrino francés al que ni vimos ni oímos en ningún momento.



Molinaseaca-Santiago

Al día siguiente, nuestra particular Gracita Morales dejó a nuestro alcance un desayuno espartano: café, leche, infusiones y tostadas que podíamos cubrir con un sobre de mermelada… En un ángulo de la cocina había una cesta con huevos, desconozco si eran "atrezzo" o estaban a nuestra disposición, en todo caso encendimos los fogones y, tras agenciarnos una sartén, nos apañamos unos huevos revueltos.

De nuevo en la carretera, nos desviamos hacia Las Médulas, pequeño pueblo que explotó una mina de oro en tiempos de los romanos. La herencia de aquella explotación es un paisaje de montañas rojizas y cuevas que en 1.997 fueron declaradas “patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO (con la oposición de algunos países, que con razón se quejaron de que aquel paisaje no era natural, sino forzado por la acción humana).

Lo primero que llamó nuestra atención tras aparcar las motos fue el cartel que había en una casa que hacía funciones de bar, tienda de recuerdos y hasta frutería: “ESTOY HASTA LOS COJONES DE LA JENTE (sic) QUE VENDE PRODUCTOS DEL BIERZO SIN ETIQUETAR, SIN GARANTÍA NI CONTROL SANITARIO (…)”. El dueño de aquel negocio, haciendo contrapunto al cartel escrito con furiosas mayúsculas, nos dio un amable "buenos días", y nos amplió su queja: 
-"Las ancianas del pueblo me hacen la competencia con los productos que hacen en sus casas... ¡hasta licor de castañas! ¿pero cómo pueden sacar licor de unas castañas secas?" 
No es un mal tipo, pero es de aquellos que se toma las injusticias del mundo como algo personal.

El mirador de Las Médulas estaba en las afueras, y había que pagar penitencia en forma de un paseo tal vez demasiado largo para ir pertrechados con ropa de moto... Un abuelo de piel curtida, modales rudos y una hoz en la mano nos interpeló: “¿Pero adónde van ustedes con este calor, caray?” Le seguimos el hilo con aparente cordialidad, pero yo no perdía ni un segundo de vista aquella jodida hoz, que motivó un comentario (con risita nerviosa incluída) de Javi:

-Esa hoz... se ve bien afilada, ¿no?

Ni corto ni perezoso, el tipo la esgrimió ante nuestros morros, diciendo entre risas "¡Que os afeito, coño!". La madre que lo parió.

Seguimos remontando el camino del mirador. El margen del camino está jalonado con esas marcas en forma de conchas y flechas amarillas grabadas en piedras. Hartos del calor, escondimos las chaquetas de moto entre unos arbustos, ya las recogeríamos a la vuelta…

En dirección contraria, apareció una anciana acarreando al hombro una gran rama de árbol; nos indicó que el mirador hacia el que nos dirigíamos “casi no valía la pena”, y nos dio indicaciones para encontrar sitios mejores, girando sobre sí misma con una agilidad impropia de su edad, y de paso casi partiéndonos las narices con la rama grande (o tronco pequeño) que acarreaba, y que calculo no pesaba menos de diez kilos. Joder con la gente de aquí… Antes de despedirnos, la buena señora nos dijo que “los lobos me mataron la otra noche una gallina del corral”, que los lobos son un problema y que ella los espanta a pedradas si les ve acechando por la noche, pero que claro, no es menester estar toda la noche despierta… “claro, claro”, respondemos nosotros, con un tono coloquial que da a entender que espantar lobos a pedradas es lo más normal del mundo...
  


Tras la visita al mirador, y de nuevo junto al establecimiento del "indignado" del cartel, nos echamos unas Pepsis bajo unas sombrillas de Coca-Cola. El precio de los refrescos incluía las indicaciones para encontrar un mirador no sólo mucho mejor que el que nos acababa de dar tantos sudores, sino que casi estaba a pie de carretera.





Más tarde, el alto de O Cebreiro nos dio la bienvenida a Galicia, y algo más allá, el alto de San Roque y su gigantesca estatua dedicada al peregrino, y el alto do Poio, mítico para los caminantes por su dureza. Atrás quedaban las llanuras castellanas, y volvieron aquellos paisajes verdes que se le suponen a Galicia.




En un bar de Triacastela nos dieron de comer; no tenían carta de menú, la camarera nos lo recitó de memoria. Yo pedí el filete de ternera más tierno que he probado en mi vida, y a medio plato, entraron dos tipos en el bar, armados con un tamboril y una gaita, y se pusieron a tocar muñeiras... Resulta que eran las fiestas del pueblo, y esta música era sólo para deleite de los parroquianos, sin ánimo de lucro.

Volvimos a las motos, y finalmente llegamos a las puertas de Santiago. El monte do Gozo resultó ser un monumental albergue donde los peregrinos que lo deseen pueden pernoctar antes de dejarse caer hasta la plaza del Obradoiro, que casi se ve desde un mirador donde han plantado dos grandes esculturas que representan a sendos peregrinos.



Tras dejar nuestro equipaje en un hotel de las afueras, finalmente entramos en Santiago, sin la liturgia mística de un peregrino, pero con similar ilusión.

Aún habiendo llegado de una manera tan "tramposa", es imposible que no se te remueva algo en tu alma cuando pisas la plaza del Obradoiro. Y la Catedral. No la última catedral del Camino, sino la CATEDRAL, así en mayúsculas. Hace unas cuantas líneas, decía que las grandes construcciones católicas representan físicamente algo que podría incluír los términos "delirio" y "fanatismo", pero maldita sea, este ateo que, si existe el infierno, irá a él de cabeza, os confiesa que se rindió frente a la fachada de aquella Catedral: me senté en el suelo, poseído por el síndrome de Stendhal, sintiéndome libre para que las emociones afloraran... incluídas las lágrimas. Llorar como los caminantes de pies llagados, los ciclistas que ya no se sienten los gemelos, y los devotos que están pagando una penitencia que sólo ellos conocen… Y lloramos nosotros, porque hacía pocos minutos que nos habían comunicado la repentina muerte de una amiga nuestra, en un estúpido accidente de tráfico.







 Per la Èlia, amb enyorança.

24 comentarios:

  1. Muy buena crónica Manel. Al leerlo, he revivido el viaje minuto a minuto. Muchas Gracias.

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    1. Gracias a tí, eres un gran compinche en esta banda... Aún quedan cosas por explicar, como ya sabes ;-)

      Un abrazo y hasta pronto!

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  2. Da gusto leerte, trovador. Gon y yo tenemos una historieta que tiene tu nombre. Ya te la contaremos ;)

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    1. Hum... ¿quién se esconde tras este "nick"? Tengo un par de sospechosos ;-D

      Igualmente, muchas gracias!! Y estoy esperando saber más cosas de esa historia...

      Saludos y nos vemos en la carretera!

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  3. Esa forma "tramposa" es tan buena como cualquiera. Además, muy muy bien relatada.
    Bonitos rincones. Ya lo creo que si.
    Gracias por contarnoslo.

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    1. Gracias por el seguimiento, Gelu!

      Saludos y buena ruta...

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  4. El año pasado yo estuve en el camino de Santiago, pero a pie, y por tanto me son muy familiares muchas cosas de las que cuentas en el tuyo, tambien me recuerdo de al gunas fotos.
    Me encanta tu pluma, sigue asi.
    Saludos

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    1. Gracias por el halago, Destrodelto! Hacerlo a pie sí que es una machada...

      Saludos y buena ruta!

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  5. Preciosa crónica, la leí del tirón, como de costumbre. Sigo impresionado por la cantidad de datos que recopilas en cada sitio por el que pasas, así da gusto.

    Yo hice el Camino Francés en 2000, el de Madrid en 2002 y el Mozárabe o Ruta de la Plata en 2003, en todas ocasiones en bici, cuando pesaba 30 kilos menos. La verdad es que el Camino Francés se está conviertiendo (desgraciadamente) en un negocio. Una pena a mi entender.

    Gracias por el relato.

    Santi

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    1. Hola Santi, y gracias por los halagos! Madre mía, algún día tienes que explicarme qué es lo que te impulsa a avanzar y avanzar sin parar, ya sea en moto, bicicleta o... ¿Qué será lo próximo? ¿Parapente? ¿Patín de playa?

      Un abrazo y nos vemos en la carretera!

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    2. Pues es fácil... solo quiero saber "que hay mas allá...". ;)

      Lo del parapente como que no, un metro por encima del suelo y ya tengo miedo. Lo suyo seria retomar la bici y bajar de los tres dígitos en la báscula :(

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  6. Una gran historia Manel y muy bien explicada. Reconozco que tengo una cuenta pendiente con el camino de Santiago pero en mi caso lo haré a pie o en bicicleta. A ver si algun año encuentro ese momento para hacerlo.

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  7. Yo lo hice a pié desde León y ahora quiero hacerlo en moto. Lo relatado perfecto pero creo que deberías haber comentado los sitios para dormir que tuvieran garaje para las motos. Saludos

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    1. Hola Federal! Suerte con la ruta motera, no es lo mismo que hacerlo a pie, pero lo vas a disfrutar igualmente ;-)
      Respecto a lo de enumerar sitios con garaje para la moto... Bueno, esto no corresponde aquí, ya que no es una guía exhaustiva con sus correspondientes alternativas, sino una simple crónica de nuestro viaje. Por nuestra experiencia, y este viaje no fue una excepción, aparcar la moto no suele suponer problema, aunque a veces haya que pagar por ello.
      Gracias por el seguimiento, un saludo y buena ruta!

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  8. Acabo de leer el relato del viaje y me ha encantado. El próximo lunes 6 de Junio 2 amigos y yo comenzamos el Camino en moto. Nos encontraremos en Manresa, luego iremos hasta Roncesvalles y desde allí en varias etapas hasta Santiago. Después llegaremos hasta Finisterre para luego emprender el viaje de regreso hasta Cataluña. Será la primera vez que hacemos un viaje tan largo, pero nos encomendaremos al Apostol para que todo salga bien. Saludos cordiales. Wences Nalda.

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    1. Vaya planazo, Wences! Si quedáis en el hotel "els Noguers", me apunto para hacer un café con vosotros y comentar la jugada, a ver si hay suerte y lees esto a tiempo...
      En todo caso, disfrutad del viaje!

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  9. hola buenas se podría hacer la ruta en febrero el dia 20 ?te daría a ver las cosas de dia? Es que tengo vacaciones en esa fecha y me gustaría hacerla

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    1. Hola Marcos! Hacer el recorrido en un día es perfectamente posible, pero pagando el precio de no parar en ningún sitio, lo que le quita buena parte de la gracia al asunto... Fíjate que en esta crónica, nosotros lo hicimos en cuatro... y en verano, cuando los días son más largos.
      Saludos y buena ruta!

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    2. quiero hacerla como vosotros pero el 20 de febrero me podias mandar a mi correo si no es mucha molestia la ruta con las paradas los sitios k ver y los kilómetros diarios k se realizan y de parada a parada porfavor asi como recomendaciones y cosas k hay k llevar es k soy novato no he hecho nunca rutas asi te lo agradecería un monton voy con la novia gracias siento ser pesado jeje

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    3. mi correo es markitosmiranda@hotmail.com

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    4. Hola de nuevo Marcos, la información que me pides ya no la tengo, pero te cuento... Ruta y sitios que ver, no te diría nada diferente a lo que ya has leído, lo de los kilómetros, puedes sacarlo en el Googlemaps, y lo del alojamiento, no vas a tener problemas al ser fechas "tontas". Nosotros llevamos la aplicación Booking, y vamos reservando de un dia para otro.
      Referente a la equipación, imprescindible ropa de abrigo y un par de impermeables, probablemente os llueva en algún momento del viaje. Sed atentos con vuestra cabeza (pasamontañas), y pies (dos pares de calcetines gordos). También llevamos tapones para las orejas (para ganar comodidad en ruta... o para dormir más tranquilos por la noche), un paraguas plegable, el cargador del móvil, un neceser con cepillo de dientes, desodorante y cuatro medicamentos básicos, unos pantalones de calle, y la verdad poco más, porque la mayor parte del tiempo iréis encima de la moto. Seguro que lo vais a disfrutar de lo lindo, ya contaréis!

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    5. vale gracias pero cuantos km son al dia mas o menos ? es k según lo k he mirado son unos 200km al dia o no ? siento molestarte tanto jaja

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    6. Pues ya lo hacías bien...
      1er dia: Santo Domingo-Burgos, 81
      2o dia: Burgos-Riaño, 218
      3er dia: Riaño-Molinaseca, 219
      4o dia: Molinaseca-Santiago, 279

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