lunes, 7 de julio de 2014

"Caracremada", el último maqui


La sociedad tiene tendencia a crear mitos. Dichos o hechos se sobredimensionan hasta la distorsión, cincelando ese icono con el que nos sentimos mejor identificados, sin importar el rigor a la verdad. 

Ejemplo de ello es el hombre que protagoniza esta crónica: Ramón Vila Capdevila, alias "Caracremada", ¿fue un combatiente o un delincuente? ¿Revolucionario o bandolero? ¿Héroe o villano?

Caracremada fue "maqui", un antiguo guerrillero que, finalizada la Guerra Civil, continuó con el conflicto armado.

El período de mayor actividad maqui fue durante la década de los 40. El régimen de Franco los denominaba "bandoleros", para despojarlos de ideología. En 1.951, el movimiento anarquista dio por zanjada esta "guerra de guerrillas"; muchos maquis se retiraron al exilio para rehacer sus vidas, pero unos cuantos decidieron no soltar las armas. Caracremada fue uno de ellos.


Ramón Vila Capdevila nació el 1 de abril de 1.908 en Peguera, pueblo de la barcelonesa comarca del Berguedà, hoy abandonado desde el cese de la actividad minera a mediados del siglo pasado. Es el único despoblado de Cataluña que sigue celebrando su "Festa Major".

Acceso a Peguera
Peguera
La infancia de Ramón Vila se vio condicionada por dos terribles sucesos: el primero, un incendio en la masía familiar que provocó la muerte de su hermana pequeña. Ramón padeció graves quemaduras en la cara.

La familia se vio obligada a cambiar de domicilio, trasladándose al “mas La Corba”, a dos horas caminando de Peguera.

El segundo suceso sucedió la noche del 14 de mayo de 1.922, cuando una fuerte tormenta liberó un rayo que impactó en el "mas la Corba", matando a la madre de Ramón, Carme Capdevila. Hoy, la masía son sólo cascotes en los que aún se intuye el hollín negro del fatal incendio.





Caminos entre Peguera y Cercs


Padre e hijo se mudaron a Cercs. Ramón Vila empezó a trabajar en la central térmica de la población, y posteriormente en las minas de carbón del alto Llobregat, donde el movimiento anarquista estaba fuertemente arraigado. Ramón abrazó los ideales ácratas, declarándose anticlerical y afiliándose a la CNT.



Central térmica de Cercs
En 1.932, el país vivía bajo una fuerte convulsión social, especialmente en los centros de producción industrial. Los mineros del Alto Llobregat se rebelaron contra las miserables condiciones laborales que padecían. Los anarquistas desarmaron a los somatenes locales, pretendiendo instaurar un “nuevo sistema” libertario. El presidente Manuel Azaña envió una columna militar y sofocó la rebelión. Ramón Vila fue apresado y condenado a 3 años de prisión.



Por aquel entonces, Ramón era conocido como “Senglar” o “pasos largos”. Lo de Caracremada aún estaba por llegar.



De nuevo en libertad, Ramón se trasladó a tierras valencianas, donde participó en diversos atracos a establecimientos. En abril de 1.936, después del asalto a una farmacia de Castellón, fue sorprendido por la policía. Tras un tiroteo en el que murió un agente, fue detenido y de nuevo encarcelado.

Al iniciarse la Guerra Civil, los presos por delitos “sociales” fueron liberados, y Ramón Vila se incorporó al frente formando parte de la milicia conocida como la “columna de hierro.






Con la instauración del Ejército Popular de la República, las milicias fueron obligadas a fusionarse en él y someterse a su disciplina. Frustrado, Ramón Vila volvió al Berguedà, enrolándose en una milicia anarquista formada por sus antiguos compañeros mineros.

Finalizada la guerra, se marchó al exilio. Nadie en su familia volvió a verle hasta veinticuatro años después, cuando su hermana tuvo que identificar su cadáver.


En Francia, fue recluído en el campo de Argelès. Escapó un año después, enrolándose de nuevo en una milicia de la CNT. Ejerció de "pasador", guiando a refugiados clandestinos por los pasos del Pirineo.

En 1.942 fue detenido por la Gendarmería, y encerrado en la prisión de Perpignan. Gracias a su condición de minero, le conmutaron la cárcel por trabajos forzados, construyendo defensas antiaéreas nazis en la línea de los Pirineos. En 1.944, tuvo conocimiento que la GESTAPO preparaba su detención (y más que probable “desaparición”), a causa de sus antecedentes anarquistas. Nuevamente escapó del campo de trabajo, y se enroló en la resistencia partisana, donde fueron muy bien recibidos sus conocimientos sobre explosivos, además de la audacia con que perpetraba las acciones. Se le conocía como el “Capitán Raymond”.

El 7 de junio de 1.944, la columna partisana de Ramón Vila  atentó cerca de Oradour-sur-Glane contra una unidad de la SS que se dirigía a reforzar el frente de Normandía. Pocos días después, los alemanes vengaron el ataque arrasando el pueblo entero, en una de las acciones más sádicas que se conocen de la II Guerra Mundial.



Finalizada la contienda, Ramón Vila volvió clandestinamente a España, siguiendo con los sabotajes a torres eléctricas de las comarcas del Bages, Berguedà y Solsonés. Sus “compañeros de armas” eran otro puñado de guerrilleros que rápidamente pasaron a ser objetivo prioritario de la Guardia Civil, como dejó claro su director general en la circular enviada a todos los puestos el 26 de agosto de 1.941:

“La presencia en los campos de algunas partidas de huidos dedicados al bandolerismo, obliga a adoptar medidas de carácter excepcional (…) para conseguir en el menor tiempo posible su total desaparición. Para lograrlo han de emplearse cuantos medios estén a nuestro alcance y sean precisos. El actual estado de las cosas ha de desaparecer en un corto plazo, por lo que no hemos de reparar en los medios para conseguirlo por enérgicos y duros que ellos sean. A los enemigos en el campo hay que hacerles la guerra sin cuartel hasta lograr su exterminio, y como la actuación de ellos es facilitada por sus cómplices, encubridores y confidentes, con ellos hay que seguir idéntico sistema con las modificaciones que las circunstancias impongan”.



Caracremada subsistía pidiendo alimentos en las masías; sus masoveros, por simpatía o miedo, generalmente accedían a ello. Éstos también estaban en peligro, ya que no eran infrecuentes las ejecuciones sumarias por "colaboracionismo" con cualquiera de las dos partes... Es el caso del matrimonio formado por Domingo Rovira y Ramona Bessa, los masoveros de "La Creu del Perelló", en Castellnou de Bages, asesinados en 1.945 por colaborar con la guerrilla maqui. Al final de esta crónica, volveremos a "la Creu" para poner punto y final a esta crónica.
Mas "La Creu del Perelló"





El 24 de febrero de 1.949, Ramón Vila y otro guerrillero bajaron al mas “Cal Miquel”, de Santa Maria de Merlès, para conseguir alimentos. Fueron interceptados por tres agentes de la Guardia Civil; se produjo un tiroteo del que Caracremada pudo escapar, malherido y con una cicatriz en el rostro que se añadió a su ya torturada fisonomía.

Recuperado de sus heridas, prosiguió con su actividad. Utilizó una masia de Rocafort (Bages) para acumular una importante cantidad de explosivos con los que dinamitó diversas torres eléctricas de la zona, y también la vía férrea Manresa-Barcelona.

Septiembre de 1.949. Ramón Vila se desplaza a Francia, debe pasar a un grupo de ocho guerrilleros que pretendían llegar a Barcelona. Cerca de Matadepera, uno de los fugitivos se acercó al pueblo para comprar víveres; su presencia forastera fue rápidamente delatada a la Guardia Civil. Detenido y “hábilmente interrogado”, confesó quiénes eran sus compañeros, y dónde pensaban hacer la próxima parada: la masía “La Mussarra” de Monistrol de Calders.

Ajenos a todo este episodio, Ramón Vila y los suyos se vuelven a poner en marcha dando por supuesto que el expedicionario ausente se ha perdido en los bosques, y no hay tiempo para buscarlo. Al entrar en “La Mussarra”, la Guardia Civil ya les estaba esperando. Se produjo un tiroteo, Ramón Vila salió milagrosamente vivo después de saltar por un precipio. Tres guerrilleros fueron apresados; dos fueron fusilados cinco meses después, y el otro cumplió 20 años de cárcel. El guerrillero detenido en Matadepera fue muerto a balazos mientras estaba bajo custodia de la Guardia Civil: en el informe, escribieron que “intentó escapar y arrebatarle el arma a uno de los guardias”.

En 1.951, la CNT dejó de financiar la lucha clandestina de los maquis: diezmados y sin perspectivas, muchos se centraron en el activismo político desde el extranjero. Un año después, la Guardia Civil dejó de considerarlos una amenaza. No hay números oficiales, pero se estima que entre el final de la guerra y esa fecha murieron 2.173 guerrilleros, 257 guardias civiles, 27 miembros del ejército y 23 policías.

Ramón Vila fue de los pocos que siguió sin abandonar su causa. Conocido ya como “Caracremada”, siguió perpetrando sabotajes en solitario, esondiéndose en las montañas y rehuyendo el contacto con otras personas. Pasaba los inviernos en el sur de Francia, y los meses de verano entraba en Cataluña para seguir con sus sabotajes.

El 2 de agosto de 1.963, Ramón Vila dinamitó tres torres eléctricas cerca de Rajadell. A la guardia civil no le cabía la menor duda que detrás de ello estaba Caracremada, e inmediatamente prepararon emboscadas en diversos caminos.



En la madrugada del 7 de agosto, tres guardias civiles apostados junto la masía de "la Creu del Perelló", abatieron a Ramón Vila Caracremada.


Fue trasladado al cementerio de Castellnou de Bages, donde se le efectuó la autopsia. Inmediatamente después, envolvieron su cuerpo con un plástico, le ataron las botas al cuello, y fue enterrado sin caja, lápida ni inscripción en la parte exterior del cementerio. El capellán de la parroquia de Castellnou ni tan siquiera apuntó el óbito en el registro de defunciones.

Ramón Vila Capdevila fue el último maqui activo de Cataluña.

Unos años después, aprovechando la remodelación del cementerio, sus restos fueron exhumados y depositados en una osera común, ya dentro del recinto fúnebre.




5 comentarios:

  1. De siempre los maquis "perfumaban" la historia pasada en la zona donde nos moviamos, tanto que en un principio pensaba que era un endemismo, nada mas lejos de la realidad por supuesto. Desde Cistierna a Villablino y en concreto La Vecilla que me toca mas cerca es posible encontrar historia viva y restos por los montes. No se si te conté que conocí la tumba de un tio-abuelo enterrado fuera del campo santo y no hace tantos años. Seguimos leyendo.
    Saludos.

    Un mapa

    http://lugaresconhistoria.com/wp-content/uploads/2014/03/mapa_espa%C3%B1a_maquis.jpg

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    1. Cristalines, te animo a seguir tirando del hilo, y desenterrar esas historias guerrilleras de tu tierra... No conozco la historia de tu tio-abuelo, pero si nos pudiera hablar, seguro que sentiríamos de todo menos indiferencia.
      Saludos y buena ruta!

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  2. ...seguimos haciendo historia, cada día, cada instante, pero, por fortuna, y gracias a gente como tú, encontramos pequeñas formas de no olvidar nuestro pasado... Tremenda crónica, Manel!!!

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    1. Gracias, Quique! Tenía la sospecha de que te tocaría la fibra jejeje... Un abrazo y hasta pronto!

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  3. informacionexpres@gmail.com24 de julio de 2014, 1:39

    hola estoi muy interesada en ir a ver la cueva de massana de guardiola de berguera no he encintrado ruta alguna , de todas formas si alguien a ido y me puede explicar un poco se lo agradeceria muchas gracias

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