lunes, 27 de abril de 2015

Fayón

Flix, Tarragona.

Hemos abandonado la carretera general para tomar una vía secundaria que se retuerce junto al río Ebro. Mal asunto conducir por aquí con prisas, nadie ha limado una sola curva desde que se asfaltó este viejo camino de carro: es probable que hayamos elegido la forma más mareante de entrar en la vecina Aragón.
Nuestro destino es Fayón, pueblo en el que sus 400 almas ven pasar la vida con placidez... Poco antes de llegar, una pista nos eleva hasta la ermita del Pilar. Desde esta privilegiada atalaya, vemos el cauce del río Ebro, artificialmente ampliado porque es la cola del embalse de Riba-Roja.
 Mirando hacia el nordeste, el río se pierde en dirección Mequinenza, y girando la vista al sudoeste, el lecho se bifurca formando una gran "Y": el ramal izquierdo es el Ebro, y el derecho, la desembocadura del Matarraña. Un castillo del siglo XIV asoma sobre las aguas, pero nuestro mirador está aún más arriba, así que somos nosotros los que nos asomamos sobre el castillo que se asoma... o más bien lo que queda de él, a duras penas reconocible porque está en ruinas.
Por debajo del castillo, el campanario de la iglesia del "viejo" Fayón emerge para balizar otro de tantos pueblos que descansan en el fondo de un embalse.
Hundido, pero no anónimo, Fayón fue una próspera población entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX gracias a las minas de lignito. También disponía de la flota de "llaüts" más grande del Ebro, utilizados para transportar el preciado mineral. La llegada del ferrocarril, a finales del siglo XIX, amplió aún más la rentabilidad de las minas.
A principios del siglo XX, la estandarización de la energía eléctrica motivó que los ríos se convirtieran en fuente de riqueza por su capacidad para generar kilovátios con la fuerza de sus aguas.
El ingeniero norteamericano Frederick Stark Pearson, gerente de la compañía hidroeléctrica "La Canadiense", presentó en 1914 un proyecto para construir diversas presas entre Fayón y Mequinenza. Desgraciadamente para él, los planos, el proyecto y el propio Pearson acabaron, un año después, en el fondo del mar: durante la I Guerra Mundial, un submarino alemán hundió el transatlántico Lusitania, de dimensiones equivalentes al Titanic. Murió la mayor parte del pasaje, incluído el ingeniero norteamericano.
Más tarde, llegó la Guerra Civil. La línea del río entre Fayón y Mequinenza fue una de las zonas disputadas en la Batalla del Ebro. Tras una efímera reconquista de terreno, los republicanos fueron nuevamente expulsados al lado catalán del rio, dejando atrás una ingente cifra de muertos. En Fayón hay un centro de interpretación de la batalla del Ebro, y en las afueras, todavía se pueden recorrer viejas trincheras.

Tras la Guerra Civil, se retomó la idea de almacenar las aguas del Ebro. En la década de los 50, el Insituto Nacional de Industria construyó, de manera correlativa, los embalses de Mequinenza y Ribarroja. El primero en finalizarse fue el de Mequinenza, en 1.964. El de Ribarroja provocó una fuerte contestación vecinal por la devastación del entorno que representaba, incluyendo la desaparición física de Fayón. En 1.967, los últimos vecinos fueron desalojados a punta de pistola, cuando el nivel del agua llegaba ya hasta las rodillas. Ni siquiera volaron las casas: sencillamente, se sumergió.
El campanario y los restos del castillo no son los únicos supervivientes del "viejo" Fayón: la antigua carretera de acceso todavía se mantiene, en parte, por encima del agua, así como el cementerio original. Los inhumados que nadie reclamó fueron enterrados en una fosa común.
Las viviendas de los ferroviarios, que formaban un arrabal en las afueras, también sobrevivieron a la inundación. Edificadas en los años 30, actualmente están en ruinas, esperando su inminente colapso.
El "nuevo" Fayón, está íntegramente contruido desde cero, por lo que tiene la impersonalidad de un campamento; numerosos turistas de jara y sedal se acercan para tirar la caña en el Ebro.

Túnel y viaducto ferroviario de Fayón

Como mencionaba antes, Fayón fue lugar de paso de la primera línea ferroviaria Madrid-Barcelona, y su estación era también un importante cargadero de mineral. En pocos kilómetros las vías debían atravesar el río Matarraña hasta en cinco ocasiones, por lo que se construyeron los correspondientes cinco viaductos. A nosotros nos interesa el número cuatro, inmediatamente antes del túnel que daba acceso a la estación del viejo Fayón.

El 20 de julio de 1.931, la caída de una enorme roca destrozó el viaducto y la entrada del túnel. Se reconstruyó inmediatamente -el ferrocarril era herramienta básica de comunicación-, y para evitar los daños de futuros desprendimientos, se cubrió la boca del túnel con una enorme "visera" de hormigón.

Volviendo a la batalla del Ebro, los republicanos volaron el viaducto durante su retirada. Dos compañías de ingenieros zapadores del ejército sublevado lo reacondicionaron en un tiempo récord de 29 días. El general Franco asistió a la ceremonia de reapertura.
El viaducto, dinamitado
Trabajos de reconstrucción del viaducto
En 1.969, llegó la ya mencionada inundación del pueblo. La estación quedó sumergida, y la boca norte del túnel, cegada por el agua. El viaducto fue definitivamente demolido, quedando únicamente visibles las pilastras en el cauce del río Matarraña. Hoy, la boca de un túnel al que no se puede acceder y que no lleva a ninguna parte continúa en el mismo sitio, visible desde la carretera de Flix.

10 comentarios:

  1. "Lamento ahogado" tituló alguien por aquí una crónica sobre un pueblo de Luna ( linde con Babia) Hay mucho de eso cerca..... Riaño, Porma, Luna y mucha memoria viva. Suelo comentar que al menos disfrutaremos de la zona y algo de gasto dejaremos con ello para avivar esas tierras por que deshacer ya no va a poder ser.
    Saludos Manel

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    1. Totalmente de acuerdo, lo mínimo que merecen esos lugares es un respeto, y recordar que existieron.

      Gracias por el seguimiento, saludos y buena ruta!

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  2. Manel,
    Impresionante cronica! Aprendo mucho contigo.
    Saludos desde Portugal.
    Continuación de buenos kms para ti.

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  3. Obrigado, Nuno! Saudaçôes e bona ruta ;-)

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  4. Buen relato el que nos traes hoy, no me canso de leerte.
    Saludos..

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    1. Muchas gracias, Destrodelto! Si algún día se crea un premio a la constancia bloguera, tú serás uno de los nominados...

      Saludos y buena ruta!

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  5. Lección de cómo documentar un buen reportaje

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    1. Viniendo de un profesional, el cumplido pesa mucho... Gracias, Quique!!

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  6. Los habitantes de Fayon le agradecemos mucho este articulo. Un abrazo muy fuerte

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