domingo, 16 de abril de 2017

Hola, idiota



Hola, idiota.

Ayer te volví a ver en la carretera. Ibas delante de mí, haciendo eses al volante de un trailer de cinco ejes. Aún antes de adelantarte, ya sabía que eras tú… Y efectivamente, al llegar a la altura de la cabina, ahí estabas, enviándole un “whatsapp” a tu santa madre mientras el monstruo que conducías se bamboleaba entre los dos carriles de la autovía.

Ya eres como de mi familia, idiota, y es que te encuentro casi cada vez que salgo a la carretera. Lo que me tiene descolocado es la variedad de vehículos que conduces: coches, camiones, furgonetas... ¡caray hasta bicicletas! También te he visto pilotando motos, haciendo el burro mientras manchas nuestra reputación de amantes de la vida y la libertad… te vas a reír, idiota, pero he llegado a pensar que en realidad no eres siempre tú, sino que sois varios idiotas actuando coordinadamente para hacer aún más profunda vuestra huella ponzoñosa. Creo que me estoy volviendo paranoico, no me hagas mucho caso.

¿Qué te hace ser así, idiota? ¿Espíritu antisocial, tal vez? ¿Falta de autoestima? ¿Irracionalidad, inconsciencia?

¿Y qué me dices de meterte alguna cosa y ponerte a conducir? En eso, sí que eres un idiota profesional y especialmente aplicado… A veces, te imagino viendo la tele en el salón de tu casa, mientras las noticias informan del enésimo accidente mortal provocado por un borracho, y tú lo oyes, pero no lo asimilas porque eres el guest starring de tu vida, y al final de la película te vas a casar con la rubia y viviréis felices. Y bebes. Y conduces. Y te crees inmortal porque esas cosas les pasan a los demás. Y te indignas infinito cuando en un control de alcoholemia esa policía fascistoide te clava quinientos euros de multa, te pone un cepo en el coche, y te deja tirado en una cuneta a las tantas de la mañana ¿en nombre de qué? Si sólo venías de divertirte sanamente en el puticlub con dos gintónics de más, o de compartir unas rayas con los coleguitas, o de echarte unas risas haciendo rular una monumental trompeta rellena de buena mierda traída de Ketama.

Si te reconoces así cada fin de semana, o cada día, deberías dejar de considerarte idiota, y llamarte por tu nombre: yonqui. Enfermo. Un colgado de la botella, o de la sustancia que sea. Un tipo que necesita ante todo reconocer su problema, e inmediatamente después ponerse en manos de un profesional. Y que la familia le eche una mano. Porque los adictos, tarde o temprano, tienen accidentes.

Y como ya tengo la boca caliente, idiota, voy a contarte aquella vez que mataste a un motorista en aquella curva dentro de un túnel: tú circulabas hacia el sur en tu todoterreno, el motorista iba hacia el norte en su naked… fue tan sencillo como letal: en vez de trazar la curva, te fuiste recto y chocasteis de frente, sin que aquel pobre chaval tuviera opción a hacer nada, encerrados en aquel túnel sin arcenes. Tú te dislocaste una muñeca, y algunos vidrios provocaron cortes superficiales en tu cara. El motorista quedó inerte en el asfalto, aparentemente entero pero destrozado por dentro, eso lo supimos cuando lo movimos para sacar su documentación del bolsillo, y entre la ingle y el tobillo tenía cuatro o cinco puntos de articulación.  Lo mataste en el acto, idiota. Y mientras los sanitarios te atendían, olíamos tu aliento incluso desde fuera de la ambulancia. Diste casi 0,70 en el alcoholímetro, y aún hoy, en el silencio de alguna noche de insomnio, sigo oyendo tu risita de niño al que han pillado haciendo una travesura, mientras decías “la he liado un poco, ¿no?”.

Pues sí, la liaste bien. No fuiste el típico idiota que aparca en la plaza de minusválidos, "pasa” de los intermitentes o jode a los demás circulando por el carril central de las autopistas, esta vez mataste a un inocente… ¿Y sabes lo que pasa entonces? Pues te lo voy a decir: nada. Porque, en este país, el “yo no quería hacerlo, señor juez” se llama homicidio imprudente, y ante la falta de dolo, es piadoso darte otra oportunidad en forma de multa, retirada temporal de carnet y curso de sensibilización. Dale las gracias a la ley, idiota, porque yo no veo nada imprudente en el hecho de aparcar tu apestoso culo en la barra de un bar, y practicar el empinamiento de codo hasta que dejas de ver las curvas de la carretera.

Te voy a decir una cosa que ya sabes perfectamente, idiota: si pudiéramos sacar el factor humano de la ecuación, eliminamos también más del 90% de los accidentes de tráfico. Te lo repito, nueve de cada diez. Esto es lo grave y lo que realmente importa, pero déjame acabar diciéndote algo banal: cada vez que presencio una de tus idioteces, levanto un muro de vergüenza ajena para aislarme de ti. Y tú miras el muro, y en nombre de los santos cojones de tu ego lo alzas dos o tres metros más y lo coronas con alambre de espino, porque es más fácil aislarte allí dentro y seguir a tu bola que poner una escalera, trepar hasta arriba, y pedirle perdón al mundo de una puñetera vez por todas.

7 comentarios:

  1. Bien Manel. Ojalá se tratase sólo de p... borrachos y drogatas, porque como bien dices al principio, más bien creo que abunda el personal que por su falta de autoestima, falta al respeto al resto de los que tenemos la desdicha de circular por el mismo camino donde pasa el idiota que se nos cruza por delante sin avisar para inmediatamente salir de la autovía, el idiota que nos adelanta cerrándose en su trazada justo delante de nosotros, obligándonos a frenar peligrosamente cuando tenemos autos detrás, el idiota que se nos pega por detrás para ¿intimidarnos? ¿Por qué hacen esas cosas? Tú lo has dicho: Porque son idiotas. ¿Por qué desde la DGT no se controlan desde los nuevos "Pegasus" esas conductas homicidas?
    Porque no dan dinero como el resto de sus métodos. Entre idiotas y atracadores vamos listos. V´ssssssss

    ResponderEliminar
  2. Manel agudo, sensible e irrefutable como siempre. No te leo todo lo que quisiera, pero cada vez que lo hago es para aplaudir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Daniel, un saludazo y nos vemos en ruta, que ya va tocando!

      Eliminar
  3. Se les podía decir vive y déjate morir pero en este caso nos implica a muchos.
    Saludos Manel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Touché! Como ya respondí por ahí antes, y parafraseando una antigua crónica mía: "vayamos a por ellos... aunque ello suponga que un día vengáis a por mí".
      Un saludo, fiera!

      Eliminar
  4. Lo has clavado compañero, me ha encantado el articulo, refleja muy bien la ira e impotencia que sientes. Un vez encontramos un coche parado en medio de un tunel. Dios! tuvimos que esquivarlo como pudimos. vaya acojone ese dia.

    ResponderEliminar