lunes, 23 de septiembre de 2013

El accidente de Velilla y la suerte del torero

Al finalizar la Guerra Civil, el régimen de Franco se apresuró a darle al país una imagen de normalidad, y eso incluía poner en marcha cuanto antes la castigada red de ferrocarriles. Durante los años de la posguerra, la precariedad de la infraestructura motivó diversos accidentes, que la censura del régimen silenciaba tanto como podía. El accidente en la estación zaragozana de Velilla de Ebro fue uno de ellos.




La madrugada del 3 de diciembre de 1940, dos expresos circulaban en sentido opuesto, cubriendo el trayecto entre Barcelona y Madrid. Sólo había una vía, que se desdoblaba en algunas estaciones para que los trenes se cruzaran. En el caso que nos ocupa, los convoyes debían encontrarse en la estación de Velilla de Ebro, pero por razones desconocidas, el tren procedente de Barcelona no redujo la marcha al entrar en Velilla. Ante la inminencia del choque, el jefe de estación salió agitando un farol y tocando el silbato, e incluso el expreso de Madrid intentó dar marcha atrás, pero ya era tarde: los dos trenes chocaron frontalmente.


Un barquero del cercano río Ebro fue el primero en oír la colisión, dando aviso a las autoridades del pueblo. Acudieron al lugar los médicos de Velilla, Oliete, Pina y Zaida, así como los guardias civiles de esos puestos. A las 4:45, el jefe de estación de Velilla envió el siguiente telegrama: “TRENES 802 Y 803 HAN CHOCADO AGUJA SALIDA SENTIDO LA ZAIDA, ESTACIÓN VELILLA. HAY DESGRACIAS PERSONALES. URGE TREN SOCORRO”.

El frío gélido y la oscuridad agravaron las tareas de rescate, a bordo del tren iban dos médicos que hicieron las primeras curas a los heridos. Los pasajeros ilesos se dedicaron a hacer fogatas con las maderas de los vagones, para iluminar la zona y entrar en calor.

Las víctimas fueron trasladadas hasta la estación de Velilla en colchonetas de los vagones de primera clase. Hubo 48 fallecidos y más de un centenar de heridos.


Casualidades de la vida, el torero Juan Belmonte debía ir en el expreso que partía de Barcelona, pero lo perdió porque llegó tarde a la estación.

Juan Belmonte fue considerado el fundador del toreo moderno, el de las poses, piruetas y coreografías artísticas frente al astado. Rápidamente, este estilo fue elevado a la categoría de "arte", y Belmonte, amante de la lectura y del buen vestir, fue agasajado por artistas, escritores y miembros de la alta sociedad. Incluso fue portada de la revista "Time", en 1.925.
Juan Belmonte se quitó la vida disparándose en el cuello con el revólver que siempre llevaba consigo, en 1.962. Estaba a punto de cumplir 70 años. Rocío Jurado le dedicó la canción "¡Ay, soledad!", en 1.998, Gabinete Caligari habla de su suicidio en la canción "Sangre española", e incluso aparece representado en la película de Woody Allen "Medianoche en París".
Hoy, la estación está vallada e inutilizada para su función, ahora es propiedad de una sociedad de caza.




2 comentarios:

  1. Te vas de madrugada de tu casa. Tus vecinos alucinarán :) no conocía la historia, por cierto

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    1. Mis vecinos saben que soy un tío sin horarios... Creo que empiezan olerse que soy de la Mafia jejeje

      Gracias por el seguimiento, guapetona!

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