lunes, 22 de junio de 2015

Alcocero de Mola

El 3 de junio de 1.937, un avión militar se estrelló en una montaña cercana a la localidad burgalesa de Alcocero. Murieron cinco militares, y en honor a uno de ellos, el pueblo pasó a tener un apellido que, a día de hoy, continúa manteniendo sin complejos.


Emilio Mola fue un general del Ejército, abundantemente condecorado en las guerras contra el moro, y que llegó a tener varios cargos en los gobiernos de la Republica. Esto último no fue incompatible con su implicación en el fallido golpe de Estado de 1.932, que provocó su fulminante expulsión de la institución castrense. El gobierno derechista elegido en 1.934 le indultó, siendo reincorporado en un cargo diplomático.

A principios de 1.936, fue uno de los principales ideólogos de un nuevo golpe de estado, que aunque no fructificó en primera instancia, sí que encendió la mecha de la Guerra Civil. Mola fue designado comandante de los sublevados en las operaciones militares del norte de España.
 
El General Mola (con gorra de plato) desfilando en San Sebastián
El prestigio de Mola al frente de la rebelión eclipsaba incluso la figura de Franco; además, era uno de los máximos partidarios de aplicar la “tierra quemada” en los territorios conquistados:

“Hay que sembrar el terror, dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”.
Mola, en pose estrambótica, junto al general Franco
En 1.937, durante un traslado, el avión bimotor "Airspeed Envoy" en el que viajaba Mola y cuatro militares, se estrelló en un cerro cerca de Alcocero (Burgos). Se ha especulado mucho sobre las circunstancias del accidente, que de manera indirecta allanó el camino de Franco para convertirse en “Caudillo de España” sin oposición.
Traslado de los restos del avión siniestrado
 El piloto era Fernando Rein Loring, desertor del ejército republicano, y que se llevó consigo el avión que finalmente se estrelló en la montaña de Alcocero.
Un Airspeed igual al accidentado
Sea como fuere, al cabo de dos meses se inició, en el lugar del accidente, la construcción de un gigantesco mausoleo, utilizando prisioneros como mano de obra. 
Franco, el dia de la inauguración del mausoleo
En las afueras de Alcocero, una pista -en su día asfaltada y hoy mero camino salpicado de parches alquitranados-, conduce hacia el cerro del llamado "monte de la Brújula". Aun desde la distancia, la cima del cerro está coronada por una curiosa construcción que parece una torre...

Un claro en el camino permite ver un ancho tramo de escalinatas que suben al monumento, y ladera abajo, una construcción de cinco arcos marcan el lugar preciso del accidente. Cinco cruces señalan la posición exacta donde fueron hallados los cuerpos.





La torre-monolito, de unos 20 metros de altura, está presidida por el águila de San Juan, y el apellido "MOLA". La estructura está hueca en su interior, y de hecho, hasta hace pocos años era posible subir hasta la cúspide por unas escaleras de caracol. Hoy, la puerta de acceso está tapiada.




Saludos y buena ruta!

No hay comentarios:

Publicar un comentario