lunes, 30 de diciembre de 2013

Colonia Vidal

Desde su implantación a mediados del siglo XIX, las colonias textiles de Cataluña supusieron una revolución industrial y social; situadas en zonas rurales, fueron concebidas como “fábricas-ciudad”, con viviendas, escuela, economatos, teatro, y por supuesto con su iglesia. Los conflictos laborales eran inexistentes , nadie osaba alterar una paz social que unía férreamente la vida laboral con la familiar.

Dichas colonias podían llegar a superar los 3.000 habitantes. Su arquitectura, heredada del modernismo de la época, fue singular, más aún teniendo en cuenta el entorno rural.


Las colonias se construyeron sobre todo en el curso de los ríos Ter, Llobregat y Cardener. Las turbinas que movían los telares funcionaban con energía hidráulica, por lo que las fábricas se instalaban junto al caudal de un río. Cuando el agua escaseaba, recurrían al carbón.


El funcionamiento social de las colonias entró en declive al acabar la Guerra Civil. La reconversión industrial de los años 80 suposo un mazazo para la potente industria textil catalana, que cerró la última fábrica de colonia a finales de los 90.

Hoy, estos lugares perduran como un mastodóntico recuerdo de otra manera de producir y de vivir. En Cataluña hay más de cien colonias industriales, la mayoría todavía habitadas, e incluso alguna de ellas acondicionada para poder ser visitadas. Una de ellas es la Colonia Vidal.
Ubicada en el término municipal de Puig-Reig, empezó a construirse en 1.892. En 1.900 se inauguró la fábrica, y casi simultáneamente empezaron a levantarse las viviendas de los trabajadores, que presentaban dos particularidades: una relativa “lejanía” de la fábrica (algo menos de un kilómetro), y la amplitud de las viviendas, unos 75 metros cuadrados.

De manera gradual, se incorporaron diversos espacios comunes: la iglesia (los dueños de la fábrica eran católicos devotos, y obligaban a sus trabajadores a asistir a la misa del domingo), duchas comunitarias, colmado, escuela, un gran lavadero, un teatro que era una réplica del Liceu, e incluso la primera sucursal que tuvo la Caixa de Manresa. Cal Vidal tenía una rica vida asociativa, con su club de fútbol, actuaciones de teatro, cine-club y "caramelles".
La colonia vivió su momento dorado durante los años 60, en que llegaron a vivir 700 personas. Los bajos salarios no impedían a sus habitantes decir con orgullo que la suya era la “colonia en la que mejor se vivía”.

Fue de las últimas colonias en construírse… y de las primeras en cerrar. En 1.980, los telares de la fábrica enmudecieron para siempre.




Un camino comunica las viviendas con la fábrica, que ha sido acondicionada para su visita, manteniendo utillajes y mobiliario de la época.














Cerca de la fábrica, la casa del amo.


Muy cerca de la fábrica, estaba la antigua estación del "carrilet”, ferrocarril construido para transportar el carbón de las minas del Berguedà, y clausurado en 1.973.
Saludos y buena ruta!

4 comentarios:

  1. ¡¡¡Je, je, je!!! Veo que se va alargando la cronica,
    lo que no me gusta nada es lo de "la casa del
    amo" Amo solo lo tienen los perros.
    Por lo demas me ha encantado la ruta.
    Saludos.

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    1. No te sorprendas, Destrodelto! "Amo" es una palabra que, en catalán, denomina al jefe sin ánimo de menospreciar...

      Me ha "patinado" la neurona bilingüe jejejeee...

      Muchas gracias por tu seguimiento, feliz año y hasta pronto!

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  2. Como siempre muy interesante, de siempre me atrajeron los lugares abandonados. Es visitable o "tas colao", por curiosidad.
    Un saludo y buen nuevo año.

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    1. Plenamente visitable los domingos, Cristalines... Si un dia pasas por aquí, no te decepcionará.

      Saludos y por un año lleno de kilómetros de felicidad!

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