lunes, 29 de octubre de 2018

Viaducto de Buxadell y (ex-) estación de Olesa de Montserrat



El mapa ferroviario español pivota alrededor de dos grandes polos: los trenes de Alta Velocidad y la red de Cercanías de las grandes urbes; unos y otros, especialmente la red de Cercanías, se encargan de la movilidad diaria de millones de personas.

En una peligrosa e inestable “tierra de nadie”, están los servicios Regionales, deficitarios al no poder competir en igualdad de condiciones con el automóvil privado. Y como no generan beneficio, las frecuencias de paso son estrambóticas y la infraestructura se desmorona, siendo anacrónico ver, por ejemplo, una estación centenaria vandalizada y tapiada, pero con cartelería ferroviaria del siglo XXI.

Este es el caso de la línea R4 de Rodalies (la antigua “Cercanías” en Catalunya) que, procedente de la ciudad de Barcelona, acaba en Manresa para seguir como tren Regional un tortuoso camino de trincheras, túneles y puentes camino de Lleida… Siendo más explícitos, extraoficialmente el servicio de Rodalies acaba en Terrassa, y a partir de ahí empieza el Mordor de los metropolitanos, aquel vasto lugar donde van a buscar setas, los lugareños usan boina y no existen los Primark. Pero sería inadmisible (y políticamente incorrecto) dejar a los 75.000 habitantes de Manresa sin un tren que hoy tarda lo mismo en llegar a Barcelona que en el siglo XIX, así que la red de Rodalies sigue llegando hasta allí, por más que el precio del billete (seis zonas de transporte) sea hiriente.

Así de vilipendiada está la línea de la antigua RENFE en el centro de Catalunya… Tal vez deberíamos ser más considerados si tuviéramos en cuenta que estos raíles fueron más importantes en el pasado. Muchísimo más importantes, tanto como que fueron el primer camino de hierro que unió Barcelona y Madrid en el siglo XIX, y que, precisamente en el tramo entre Barcelona y Manresa, los diferentes accidentes geográficos convirtieron su construcción en un reto para la ingeniería de la época.

Un ejemplo de esto es el viaducto de Buxadell, o del Norte, una maravilla catalogada en el Patrimonio Arquitectónico de Catalunya, y construido entre 1856 y 1859 por el ingeniero de caminos Andreu Puigdollers. Sus dimensiones son respetables: 300 metros de longitud, 43 de altura máxima y 18 arcos de piedra, necesarios para sortear la riera de Sant Jaume. La carretera local que une Vacarisses con Olesa de Montserrat serpentea a través de sus arcos en dos ocasiones.



fuente: en la imagen
A pocos metros, justo antes del viaducto, llego varios años tarde para contemplar la antigua estación ferroviaria de Olesa de Montserrat, demasiado alejada del pueblo como tantas otras, y que no tuvo el éxito de viajeros esperado; tenía depósito de agua, muelle de carga con vía segregada y viviendas para ferroviarios. En algún momento de finales del siglo XX fue reconvertida en apeadero, y en 1999 los trenes dejaron de parar definitivamente. En 2005, en vista de la dejadez y la ruina de los edificios, fue demolida.




Saludos y buena ruta!

No hay comentarios:

Publicar un comentario