jueves, 30 de agosto de 2018

Museo de la Aviación y la Tecnología de Sinsheim


Al suroeste de Alemania, en el estado de Baden-Wurtenberg, la pequeña ciudad de Sinsheim figura en los mapas gracias a acoger la mayor colección privada de automóviles de Europa: el Auto & Technik Museum. Dentro de sus 50.000 metros cuadrados, mayormente cubiertos, es posible encontrar “joyas” del automóvil, motocicleta y aviación de todos los tiempos, con especial énfasis en la segunda mitad del siglo XX.

Desarrollar de manera individualizada las más de 3.000 piezas expuestas supondría un dispendio de letras imposible de asumir, pero sobran motivos para deleitarse hasta perder la noción del tiempo: coches de competición, colecciones temáticas de Mercedes-Benz y Maybach, vehículos militares, camiones, autobuses, diversos Ferraris (sí, tienen el F40), coches americanos de los años 50, e incluso el “Blue Flame”, bólido con motor de cohete que estableció un nuevo récord de velocidad en superficie desde 1970 hasta 1983 (1014 km/h, verificados en el desierto de Bonneville). También hay motos, claro: Harleys, MV Agusta, Indian, NSU… y por supuesto, BMW.








Pero lo que más atrajo mi atención no estaba en la tierra, sino suspendido en el aire… Y es que el museo de Sinsheim es el único lugar en el mundo donde es posible ver simultáneamente a los dos únicos aviones supersónicos que, hasta la fecha, han transportado pasajeros: el Concorde anglofrancés y el Tupolev TU-144 soviético, o lo que es lo mismo, la enésima exhibición de poder y contrapoder protagonizado por los dos bloques antagónicos de la guerra fría.


El Concorde se elevó por vez primera en 1969, pero no inició sus vuelos comerciales hasta 1976. No hace falta decir que, pese a estar retirado del servicio, sigue siendo un icono de la aviación. Fue considerado el “avión más seguro del mundo”, y de hecho así fue hasta el fatídico accidente del año 2000: un Concorde de Air France que estaba despegando del aeropuerto de París pisó una pieza metálica desprendida del avión que le precedía, provocando el reventón de uno de sus neumáticos que a su vez hizo deflagrar uno de sus tanques de combustible, estrellándose en llamas instantes después. No hubo supervivientes. Fue el toque de gracia para finiquitar una línea intercontinental de prestigio, pero insostenible por los grandes costes que suponía mantener una flota de tan sólo 14 aeronaves (7 de Air France y 7 de British Airways). Fue definitivamente (y simultáneamente) retirado del servicio en 2003.


El Tupolev TU-144 tuvo una vida comercial mucho más discreta: las fechas tanto de su primer vuelo como de su entrada en servicio apenas preceden un par de meses a la de su primo el Concorde, sin duda una maniobra propagandística para adelantarse a sus competidores capitalistas. Era más grande, más veloz y más pesado que el Concorde, pero también gastaba mucho más combustible, lo que imposibilitaba su uso para las grandes distancias. Una vez pulverizados los récords de velocidad Mach-1 y Mach-2 (de nuevo poco antes que el Concorde), pasó buena parte de su vida entre “vuelos de calibración”, y más adelante para unir las principales capitales de la Unión Soviética, ya fuera con pasaje, o  como lujoso (e indigno) transporte de mercancías. En 1994, la NASA compró y modificó un Tupolev para hacer una serie de investigaciones atmosféricas que concluyeron en 1999, año en el que definitivamente desaparecieron todos los Tupolev-144 de los cielos, asfixiados por la inviabilidad económica y las leyes medioambientales.



El Tupolev y el Concorde no son los únicos aviones expuestos en Sinsheim, pero sin duda son los que más miradas atraen por el privilegio de haberse adelantado a su tiempo.

Saludos y buena ruta!

4 comentarios:

  1. Interesante. Y mucho. Desconocía q se exhibían Concorde y Tupolev al aire libre. Solo por tamaño... la cosa ya no es baladí. Anotado queda. Y... Buen artículo, Maestro...! ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay más Concordes y Tupolevs por ahí desparramados, algunos cogiendo frío a la intemperie... Gracias por la buena crítica, saludos!

      Eliminar