martes, 2 de octubre de 2018

La masacre de Oradour-sur-Glane



En nuestro mundo contemporáneo, las diferentes guerras han dejado una huella imposible de borrar, más aun sabiendo que todavía es posible hablar con testimonios directos de aquellas barbaries… Porque, efectivamente, los conflictos bélicos no son “cosas de los libros de texto”, sino hechos que en nuestra existencia biológica pueden ser agua pasada, pero en el contexto histórico, sucedieron como quien dice anteayer.

Desde la Revolución Rusa a la guerra de Kosovo, diversos conflictos han sacudido la Europa del siglo XX. Este relato se centrará en una de las atrocidades más grandes cometidas durante la II Guerra Mundial en un pueblo rural de la antigua Región del Lemosín (hoy Nueva Aquitania), en el centro de Francia.

Oradour-sur-Glane, antes de la guerra (fuente: cbc.ca)
A principios de junio de 1944, la invasión de Normandía era inminente. Las poblaciones del Lemosín formaban parte del gobierno colaboracionista de Vichy, lo cual no quería decir que quedaran al margen de acciones guerrilleras de la Resistencia, cuyos miembros se movían con cierto desahogo por una región alejada de los principales frentes. Toda la zona estaba militarmente ocupada por divisiones de la Waffen-SS, temible cuerpo nacido como una organización paramilitar del partido nazi, y por lo tanto, más adoctrinados en la superioridad racial que nadie; a título de ejemplo, los guardianes de los campos de concentración solían ser SS. Una vez iniciada la guerra, se integraron en el ejército regular alemán, aunque conservando sus insignias distintivas.

Soldados de la Waffen-SS (fuente: unsigloenguerra.com)
El día 7 de junio, combatientes de la Resistencia francesa entraron en la villa de Tulle, tomando el control y haciendo rehenes a los soldados alemanes que allí se encontraban. Su conquista fue efímera, ya que tan sólo 24 horas después, diversos batallones de la Wehrmacht y las Waffen-SS recuperaron la población; la Resistencia se había batido en retirada, dejando tras de sí los cadáveres de 139 soldados alemanes.

Aplicando la doctrina de aterrorizar a la población con represalias desproporcionadas, los alemanes eligieron al azar una serie de varones del pueblo, y los ahorcaron en balcones, farolas y árboles. Otras decenas de hombres fueron directamente fusilados, y un último contingente fue apresado y enviado a diversos campos de concentración. La  acción de “castigo” se consideró realizada, y los batallones alemanes continuaron su marcha hacia la Normandía asediada…

fuente: histoire-en-questions.fr
Nadie sabe con certeza el por qué de lo que pasó al día siguiente cien kilómetros más al norte, en la localidad de Oradour-sur-Glane.

La misma compañía de Waffen-SS que el día anterior sembró la barbarie en Tulle, entró en el pueblo al mediodía del día 10 de junio, y a culatazos y empujones reunieron a toda la población en la plaza del mercado con el pretexto de hacer una inspección de documentos. Los soldados separaron a los hombres para llevárselos a las afueras, y conminaron a las mujeres y niños restantes para que entraran en la iglesia del pueblo… Ya no salieron de allí porque los ametrallaron a todos, 245 mujeres y 207 niños. Sólo una mujer pudo escapar a tiempo por una ventana.

fuente: en la imagen

fuente: backtonormandy.org
Al iniciarse el tiroteo en la iglesia, los soldados que custodiaban a los hombres hicieron lo mismo, 190 cadáveres más. Posteriormente, hicieron montañas con los cuerpos y los quemaron igual que las casas, sistemáticamente destruidas una a una. Aquel 10 de junio, los nazis asesinaron a 642 personas en Oradour-sur-Glane: literalmente, mataron al pueblo entero. Entre las víctimas había 18 españoles de cuatro familias exiliadas.

Al año siguiente, ya finalizada la guerra, el gobierno de la Francia restituida ordenó que “le village martyr” de Oradour-sur-Glane fuera conservado como un memorial de la barbarie.

En 1953, se juzgó a una pequeña parte de los soldados y oficiales que participaron en la matanza. Sólo dos de ellos fueron condenados a muerte, y el resto, a cadenas perpetuas o trabajos forzados. Algunos de los oficiales responsables vivieron en Alemania, muchos de ellos sin esconder su identidad, y alguno incluso prosperando como empresario de éxito.

Desde 1999, un espacio memorial recuerda los hechos de Oradour-sur-Glane, y un pasillo deposita al visitante en lo que en su día fue el pueblo, del que se ha conservado todo lo posible, desde paredes y útiles del hogar hasta vehículos.
"Aquí los habitantes fueron enterrados"



"Aquí, un grupo de hombres fue masacrado y quemado por los nazis"











fuente: pauseculture.fr

En el cementerio, demasiado grande para una población tan pequeña, hay un memorial con una fosa común para los cuerpos no reclamados. Al llegar frente a la iglesia, el nudo del estómago se retuerce todavía más, y cuesta tragar saliva. Es imposible permanecer impasible ante un silencio que grita por sí solo, y que nos obliga a reflexionar sobre nuestra capacidad de deshumanizarnos hasta la destrucción.



 "Aquí, los hombres hicieron a sus madres y a todas las mujeres el más grande de los dolores: no perdonaron a los niños".

6 comentarios:

  1. Solo hay una cosa peor que una guerra.
    Una guerra civil.
    Que Dios, Jehová, Mahoma, Buda, el destino o la diosa fortuna nos libre de vivir una.
    El Desembarco de Normandía

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    1. Muy buena entrada, y bien reflexionada...

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    2. Muchas Gracias, Maestro.
      ;-)
      Elmese. Motolover.
      Madrid.

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  2. Una vez más chapeau. Tengo en pendientes lo de pasar por ahi.

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    1. No dejes de hacerlo, no te defraudará...
      Gracias por seguir ahí, relato tras relato!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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